Organización Espiritual de Caridad y Amparo Social Que tiene como finalidad ayudar al progreso de la sociedad desarrollando proyectos de: Salud Educación Ayuda y Socorro
Promoviendo Como base para el desarrollo de un nuevo modo de sentir y de experimentar nuestra cercanía y filiación con los demás. Una
Reflexión. . .
Hay
una verdad eterna que permanece a
pesar de la erosión del tiempo.
Llegar a conocer esa verdad es la meta de toda la vida humana,
y las religiones deben mostrar al
hombre contemporáneo, -- que está a
punto de hundirse en el océano del
egoísmo -- cómo puede saborear el néctar
de la
felicidad eterna y la paz que
cada alma necesita.
En nuestra
vida no solo hemos olvidado esta meta
suprema de la existencia, sino que
hemos aprendido a ignorar las
condiciones externas necesarias para
llegar al auténtico conocimiento.
A
fin de despertar a la sociedad actual,
carente de sensibilidad, es
indispensable redefinir los códigos
de la vida social y los códigos de la
vida familiar, y con la ayuda de
medios prácticos,
establecer las reglas que nos
conducirán hacia el orden verdadero.
Con
un saber que tenga como base el Amor y
la Fraternidad, con unas reglas
simples de convivencia, se encenderá
una llama secreta en nuestro corazón,
y esta Luz Primordial nos ayudará a
realizar nuestra ínfima parte en este
mundo, porque la Paz y la Comprensión,
no llegan solas...
La
Paz no es solo la ausencia de guerra o
de conflicto, va mucho más allá, la
Paz debe ser fomentada en el interior
del individuo, dentro de la familia y
de la sociedad.
El
trasladar las armas nucleares del
mundo a un museo, no posibilitará la
Paz mundial, primero deben ser
eliminadas las armas nucleares y los
estados bélicos de la mente.
Con
sólo gritar la palabra
"alimento, alimento", no
podremos saciar el hambre de nuestra
sociedad y del mundo.
Dios,
no quiere las idiosincrasias pequeñas
de la mente humana, el mundo de muchos
hombres y mujeres religiosos está
dormido, mientras tanto una crisis
está montando en cada cerebro y en
cada corazón humano, destruyendo en
forma inexorable el derecho a la
felicidad.
Tender
la mano a un alma abandonada,
alimentar al hambriento, dirigir una
sonrisa compasiva al triste, a quien
se encuentra en estado de
desesperación; es el auténtico
lenguaje de la religión.
Al
igual que el cuerpo necesita alimento
para crecer, el alma necesita Amor
para revelarse.
El
Amor de Dios, es la única medicina
que puede cicatrizar las heridas del
mundo.
Asumir
nuestro rol y nuestra responsabilidad
como religiosos, como miembros de una
sociedad que necesita progresar, es el
desafío ante el cual nos encontramos
. . .
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